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Posts Tagged ‘Antiguas civilizaciones mediterráneas’


Con esta entrada ofrecemos la segunda parte (vea aquí la primera) de la serie que recoge trabajos de Fondevila, debido al interés que se ha despertado por el tema de la construcción naval mediterránea.

Por C.N. Pedro Fondevila Silva, Magister en Historia y Patrimonio Naval

El diseño de una galera trataba de responder a una serie de requisitos que emanaban de la forma de operar de dichas embarcaciones. Así, pensada para ser propulsada a remo, aunque emplease también la vela, debía estar diseñada para optimizar el rendimiento del esfuerzo de los remeros. En consecuencia, la embarcación debía ser ligera y ofrecer la menor resistencia al avance, tanto en el agua (obra viva) como en el aire (obra muerta).

Obra viva y obra muerta en una embarcación. Fuente nauticajonkepa

Obra viva y obra muerta en una embarcación. Fuente nauticajonkepa

Para ser ligera y, al mismo tiempo, ofrecer menor resistencia al aire (ventola), la nave no podía llevar una cubierta superior que protegiese a los remeros. Para lograr el mejor rendimiento rémico, esta cubierta debía tener poca altura sobre el agua, de forma que el remo entrase en el agua con una inclinación pequeña. Los dos requisitos anteriores desaconsejaban navegar en invierno (enfriamiento de los remeros y gente de cabo y riesgo de anegarse la galera).

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Galera capitana (S. XVIII)

Otra condición que imponía la ligereza era la disminución, al mínimo, de las dimensiones y del peso de la embarcación. Para lograr esto se reducía el escantillón (dimensiones) de las piezas al menor posible, tomando en consideración las características de la madera (resistencia y peso) que se iba a emplear. Cuando no era esencial la resistencia de una determinada pieza, se elegía, sopesando otras características cuya explicación se sale de los límites de este trabajo, la madera más ligera. De hecho, en la construcción de una galera, se empleaban, al menos, ocho tipos de maderas diferentes (tal y como se verá más adelante, la inspección técnica va a determinar que el quebranto de la galera se produce por el empleo de un tipo de madera diferente a la que se debía utilizar).

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Para conseguir disminuir la resistencia al avance en el agua hay que dar a la cuaderna maestra la menor sección posible. Dado que, para conseguir un rendimiento óptimo del remo y un buen equilibrio del mismo, es necesario que un tercio del remo esté entre el escálamo o tolete y la embarcación, mientras que los dos tercios restantes van del escálamo al agua, se hizo imprescindible, para no aumentar la sección de la cuaderna maestra, el empleo de arbotantes, bacalares y postiza, para apoyar el remo (figura inferior).

corte de una galera

Corte de una galera

Para un desplazamiento o peso dado de una embarcación, la forma de disminuir la sección de la cuaderna maestra es aumentar la relación eslora/manga, llegándose, en la construcción del casco, a valores de esa proporción del orden de 8 o ligeramente superiores, lo cual era, en relación con la construcción de embarcaciones propulsadas exclusivamente a vela, un auténtico desafío tecnológico que detallaremos en las siguientes entradas.

Para terminar con este aspecto de la resistencia al avance en el agua, hay que decir que no solo era importante la sección de la cuaderna maestra, sino también su forma y la de los delgados de proa y popa, de manera que se consiguiera una forma hidrodinámica que ofreciese la menor oposición al deslizamiento. En este sentido, es importante destacar que los diseños de la obra viva, conseguidos empíricamente, eran muy avanzados para ese tiempo y, en nuestra opinión, prueban la excelencia de la carpintería de ribera mediterránea en relación con las carpinterías navales coetáneas de otras áreas.

Puerto de Palma de Mallorca, s. xv. Retablo de S. Jorje de Pere Nisart. Museo Diocesano de Palma de Mallorca. Además de varias naos y embarcaciones menores, se distinguen varias galeras en el cuadro. Especialmente interesante es la galera que aparece a la derecha, ormejada o amarrada en cuatro, con la tienda armada

Puerto de Palma de Mallorca, s. xv. Retablo de S. Jorje de Pere Nisart. Museo Diocesano de Palma de Mallorca. Además de varias naos y embarcaciones menores, se distinguen galeras en el cuadro. Especialmente interesante es la galera que aparece a la derecha, ormejada o amarrada en cuatro, con la tienda armada

Con el objetivo de reducir la resistencia del aire sobre la obra muerta de la embarcación, ventola, el diseño de la galera contemplaba unas superestructuras mínimas y abiertas y, a ser posible, fácilmente desmontables. Dentro de este concepto hay que incluir el requisito de que el aparejo, árboles y entenas, sean fácilmente abatibles.

Galera francesa del siglo XVI. Fuente Biblioteca Nacional de Francia.

Galera francesa de la primera mitad del siglo XVI. Lleva izada en el árbol mayor o de mestre el bastardo, y en el trinquete el treo, única vela cuadra o redonda de la galera. Va bogando a tercerol. Fuente: Biblioteca Nacional de Francia.

Tratando ahora de la propulsión a vela, hay que tener en cuenta que el aparejo de la galera debía arbolarse sobre un buco o casco con una manga y puntal más reducidos que los que tendría otro tipo de embarcación de desplazamiento equivalente. Esta situación previa, forzaba a que el aparejo fuese ligero y con los árboles o mástiles de poca altura, para no comprometer la estabilidad de la embarcación con pesos altos. Al mismo tiempo, considerando el poco espacio libre de la atestada cámara de boga, la maniobra de las velas debía ser sencilla y con el mínimo de jarcia y tallas o cuadernales. También era preciso que las entenas y árboles se pudiesen abatir con facilidad y rapidez, para aumentar la estabilidad de la galera en caso de mal tiempo, para disminuir la ventola cuando se bogaba, y para las ocasiones en que se deseaba ocultarse del enemigo. Todas estas condiciones las cumple el aparejo latino.

Galeota española del siglo XVIII de Alejo Berlinguero, Museo Naval de Madrid. La galeota, que va navegando en popa a orejas de mulo, leva izado el trinquete y el bastardo, y entre ambas velas la "entrepenas", y la mesana. Los remos están levados y afrenillados, es decir, con los guiones amarrados a cubierta por cabos llamados frenillos.

Galeota española del siglo XVIII de Alejo Berlinguero, Museo Naval de Madrid. La galeota, que va navegando en popa a orejas de mulo, lleva izado el trinquete y el bastardo, y entre ambas velas la “entrepenas”, y la mesana. Los remos están levados y afrenillados, es decir, con los guiones amarrados a cubierta por cabos, llamados frenillos.

Es importante manifestar que el aparejo latino es una invención mediterránea, quizá originaria de la costa dálmata en fechas imprecisas A.C. Aunque existen fuentes anteriores, tanto documentales como iconográficas, de lo antiguo de su empleo, si bien no plenamente concluyentes, son dos manuscritos iluminados, uno del siglo V y, especialmente, otro del siglo VI, los que nos dan la prueba, en nuestra opinión fehaciente, del origen de este tipo de aparejo.

Por otro lado, la práctica habitual en los buques latinos, cuando navegaban empopados con tiempo bonancible, de poner horizontal la entena y llevar el puño de escota al pie del árbol, nos hace considerar que deberían revisarse algunas atribuciones de aparejo de cruz en iconografías de naves medievales.

Iª parte: La construcción naval mediterránea

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Con esta entrada damos inicio a una serie que recoge trabajos del C.N Fondevila, que, debido al interés que se ha despertado por el tema de las galeras, ha dado su autorización para hacer públicos en este medio. Agradecemos su generosidad, y con esta muestra aprovechamos también para reivindicar la importancia de difundir en abierto (gratis y para todo el público interesado) la investigación sobre Historia Naval y Marítima.

Por C.N. Pedro Fondevila Silva, Magister en Historia y Patrimonio Naval

1. El origen

Desde el comienzo de la navegación en el Mediterráneo, que hay que remontar al menos a 7.000 años A.C., motivada por la expansión de pueblos de cultura neolítica procedentes del Oriente Próximo, la geografía y la meteorología han condicionado el modelo de buque a emplear en este mar: una embarcación diseñada para ser propulsada a vela y remo.

Fuente: Egiptología

Algunos pueblos del antiguo Oriente Próximo. Fuente: Egiptología

Con el desarrollo de la agricultura y la ganadería, juntamente con el descubrimiento de los metales, van a nacer los imperios. El Mediterráneo va a ser surcado por numerosas embarcaciones, en busca de los metales necesarios para fabricar las armas y pagar a los ejércitos. Nace el comercio marítimo y aparece la piratería. Los imperios nacen y caen, hasta que aparece Roma. El imperio romano, que alcanza su máxima extensión en tiempos de Trajano, va a dominar y aglutinar todas las costas mediterráneas, logrando la unidad política, lingüística y cultural de todos los pueblos ribereños.

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El derrumbe del Imperio Romano de Occidente destruye la cohesión territorial, dando lugar a la aparición de nuevos reinos y repúblicas. Bizancio trata de recuperar los territorios desgajados del antiguo Imperio, para lo cual desarrolla una potente flota y diseña nuevos tipos de armas y de buques. Un modelo de buque, el dromon, servirá de prototipo para la progresión de una nueva categoría de embarcación que dominará el Mediterráneo durante siglos: la galera.

Dibujo medieval de un dromon

Dibujo medieval de una galera (S XIII). Fuente Biblioteca Nacional de España.

Pero, en el siglo VII, aparece el Islam, el cual, rápidamente, va a conquistar la orilla sur del Mediterráneo y la península Ibérica, deshaciendo la unión política, cultural y lingüística anterior. Acosado por los musulmanes, Bizancio va perdiendo territorios hasta su caída a mediados del siglo XV. En ese tiempo, las Cruzadas y la Ruta de la Seda van a impulsar el desarrollo de las repúblicas marítimas italianas, a la vez que los nuevos reinos, nacidos de la destrucción del Imperio de Roma, van a asomarse al Mare Nostrum.

Cruzados desembarcando en Damieta

Cruzados desembarcando en Damieta (Egipto)

Estos pueblos, herederos del legado latino, van a crear, a pesar de que luchan entre si frecuentemente, un sistema único de fabricación de embarcaciones, cuyo máximo exponente tecnológico es la galera, caracterizado por:

• El empleo de un idioma de construcción naval y marinero común: la Lengua Franca Mediterránea.
• Un sistema constructivo prácticamente igual, cuyo modelo más exigente y avanzado es la galera.
• El intercambio de información, formación y técnicas entre las atarazanas de las diversas naciones.
• La utilización de las mismas medidas de construcción naval, la gua y sus submúltiplos, en todos los países.

Esta comunidad de maestros d’aja o carpinteros de ribera, técnicas, medidas y lenguaje, que, probablemente, empieza a nacer a finales del siglo V y que se mantiene hasta finales del siglo XVIII, la hemos denominado, a efectos de esta serie de entradas, construcción naval mediterránea.

Portulano S. XV

Portulano de finales del S. XV

La construcción naval de la época imponía navegar exclusivamente en los períodos de tiempos bonancibles, el mare apertum (generalmente del 15 de marzo al 15 de octubre), y a invernar durante la estación del mare clausum (obviamente, del 15 de octubre al 15 de marzo).

“Estar todas las dichas cuarenta galeras para salir a navegar y servirnos con ellas des quinze de março de cada año que se acaban los cinco messes de la ynbernada ordinarios” .

“Las dichas galeras nos an de servir durante el tiempo de este assiento donde y quando le fuere ordenado según esta dicho, no engargante que sea en el que suelen estar ynbernando, que son los cinco messes que ay desde quinze de Octubre hasta quinze de Março siguiente, y el dicho marques nos a rrepresentado que por esta causa se le podrian seguir algunos daños o naufragio de las dichas galeras o de alguna dellas” .

(Continuará)

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El códice mas antiguo de la Biblioteca Nacional de España, de época medieval, contiene preciosas ilustraciones en las que, a modo de metáforas astrológicas, utiliza elementos marítimos y navales. Por su belleza y trascendencia las hemos recogido aquí e incluido a lo largo del texto para que puedan ser apreciadas.

Este magnífico texto del siglo IX es una compilación de obras anteriores de cómputo y astronomía. Se denomina códice de Metz, porque parece que se escribió allí (Metz es una de las ciudades con mayor patrimonio arquitectónico medieval de Francia). Posiblemente fue Einhard, historiador y biógrafo del emperador Carlomagno, quien compiló para el rey carolingio este manual, con sus privilegiados textos sobre cosmología y cómputo del tiempo, en la Corte de Aquisgrán. Este documento escrito a mano es una evidencia del auge cultural que propició el rey franco, conocido como Renacimiento carolingio. También es de los que mas se asemeja físicamente al libro moderno, que tardaría varios siglos en aparecer.

Cangrejo

Cangrejo representando una constelación, Cáncer. Fuente: Biblioteca Digital Hispánica

Tiene un elevado nivel tanto científico como artístico, ya que refleja el estado de la investigación cronológica, cosmográfica y astronómica en el siglo IX, con su recreación artística de la pintura antigua.

Está decorado con 42 representaciones figuradas de las constelaciones, dibujadas a pluma, con trazo firme y grueso, o pintadas directamente, de gran realismo. Tienen un colorido tenue múltiple, con predominio de los tonos azules, ocres, marrones verdes, rojos transparentes o rosados, todos ellos con variedad de gamas.

Pez

Un gran pez dibujado en el Código de Metz. Fuente: Biblioteca Digital Hispánica

Una de las cosas mas curiosas es la azarosa vida de este manuscrito. Escrito en Francia, llegó a España y allí obligaron al traductor a repasar la historia del códice, por lo que podemos encontrar algunos añadidos y marcas de uso de esa época. También sufrió alguna amputación, ya que le faltan hojas y parece ser que también ha desaparecido uno de los libros de astronomía que originariamente se compilaron.

Escorpión

Ilustración de la constelación de Escorpión. Fuente: Biblioteca Digital Hispánica

La temática es interesante porque trata sobre el cómputo, que es una materia que tenía muy ocupados a intelectuales de la Edad Media, ya que consistía en fijar como punto de referencia la Pascua y con ella todo el ciclo litúrgico. Lo que a primera vista parece un tema religioso, sin embargo, afectaba a muchos ámbitos de la vida civil. Esta falta de acuerdo supuso en la Antigüedad cristiana acalorados debates, ya que en el fondo se trataba de imponer un calendario que fuera válido para todo el orbe cristiano, basado en los ciclos lunares propuestos para determinar el día de la Pascua de Resurrección. Cuando se escribió este volumen el problema parece que ya estaba resuelto, por lo que aquí se hace una recopilación de las aportaciones de mayor interés.

Macho cabrío pez

Representación de la constelación de Capricornio. Fuente: Biblioteca Digital Hispánica

Hay capítulos dedicados al cómputo a través de los dedos, a la división del año y sus partes, a la armonía entre el mar y la luna, al influjo de ésta, a la predicción del tiempo, a los pesos y medidas, entre otros asuntos de interés.

Monstruos marino

Monstruo mitológico marino. Fuente: Biblioteca Digital Hispánica

Pero es que las ilustraciones también lo son porque demuestran la habilidad artística, la fantasía y el esfuerzo realizado por dibujar animales reales que los artistas jamás habían contemplado. Un ejemplo es el delfín con el cuerno hacia atrás, que es un narval. Posiblemente al dibujante le llegó, por carta o de viva voz, la noticia de que en los países hiperbóreos de Europa vivía un monstruo marino con figura de delfín y con un cuerno (muy posteriormente se supo que era un diente) que le salía de la cabeza. El artista tomó un dibujo de delfín mediterráneo, del cual había numerosos diseños de la época romana y, para dibujar el cuerno, pensó que la posición lógica era hacia atrás, para que el animal pudiese comer y que no le embarazase el cuerno al nadar.

Delfín

Un animal con apariencia de delfín y una larga prolongación craneal (narval). Fuente: Biblioteca Digital Hispánica

El códice se conserva en la Biblioteca Nacional de España y, gracias a la magnífica política de difusión que se lleva aplicando desde hace algún tiempo, está accesible completo desde la Biblioteca Digital Hispánica (BDH).

Puede verlo, y descargárselo, desde la BDH, entrando en el Códice de Metz, o bien obtenerlo pinchando en Manuscrito de Carlomagno (Metz).

Mas datos técnicos del manuscrito

Está escrito a mano, en lengua latina y escritura carolingia, la que tanto impulsó Carlomagno. Contiene textos importantes de Beda, y especialmente de Plinio, Higinio e Isidoro de Sevilla. Está formado por 4 libros de cómputo y dos de astronomía.

Texto

Texto del códice. Fuente: Biblioteca Digital Hispánica

Las materias primas empleadas para su elaboración fueron el pergamino y el papiro, quedando las hojas unidas por una costura y encuadernadas con materiales diversos, principalmente madera. El Códice de Metz, procedente de la colección privada del Duque de Uceda, está formado por 76 hojas de 30 x 24 centímetros.

Fue un encargo del obispo Drogón (823-855) y es de las muestras mas importantes de este periodo histórico. Incluso algunos se suelen incluir entre los más bellos frutos del arte bibliográfico medieval.

Tablas lunares

Tablas lunares. Fuente: Biblioteca Digital Hispánica

El quinto libro lleva la parte artística (fol. 53-71), con el ciclo de las constelaciones, recogiendo extractos de la “Astrología” de Aratos.

Constelación astroloógica

Constelaciones. Fuente: Biblioteca Digital Hispánica

Más información

El códice aparece detalladamente descrito en estas dos monografías:

- Montero Cartelle, E. Códice de Metz: una compilación medieval de cómputo y astronomía: introducción, traducción y notas. Madrid: Edit. Testimonio, 1994.

- Sánchez Mariana, M. Códice de Metz: tratado de cómputo y astronomía: estudio crítico. Madrid: Edit. Testimonio, 1993.

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La isla en la que sitúan la Atlántida

Thera, o Thira (hoy estaría en la actual Santorini), la antigua isla griega que casi desapareció tras la explosión volcánica (entre el 1628 y el 1627 a.C.), todavía conserva los frescos de brillantes épocas pasadas, cuando el Mediterráneo era el único mar. Por su propio devenir histórico algunos estudiosos han señalado que ésta fue la Atlántida de las leyendas, y que en ella se situó el continente perdido de los atlantes, descrito en los manuscritos de la Antigüedad clásica.

Bastante desconocida en la actualidad fuera de su entorno geográfico, en otros tiempos fue una isla floreciente, en cuyo territorio se desarrolló una corriente artística de indudable belleza que ha dado lugar a múltiples teorías y distintos sobrenombres, algunos de los cuales recogemos aquí.

Localización actual de Santorini

Localización actual de Santorini

Thera: La Pompeya del Egeo

Situada entre Grecia y Creta, este territorio insular tuvo en la época antigua un periodo de desarrollo importante. Pertenece al conjunto de islas denominadas Cicladas, que se hallaban entre las diferentes rutas comerciales que en la Edad del Bronce habían surgido para el intercambio de productos en el Mediterráneo oriental. Entre los restos arqueológicos recuperados se han hallado objetos que revelan una intensa relación comercial, con mercancías procedentes no sólo del mar Egeo, sino también de Chipre, Egipto o Turquía, lo que confirma la posición estratégica de las islas en el comercio de estos siglos protohistóricos. Las pinturas y mosaicos encontrados son de tal belleza que algunos autores la llaman la “Pompeya del Egeo”

Santorini en el siglo XIX

Las isla de Santorini en el siglo XIX, en la que se puede apreciar el inmenso vacío central dejado por la erupción del volcán

La erupción volcánica que llenó de cenizas el Mediterráneo oriental 

Previo a la explosión parece que la isla era de forma redondeada, tal y como lo afirman varios investigadores, pero como resultado de la tragedia actualmente sólo queda una parte alargada y varios islotes.

Formas de la isla antes y después de la erupción

Formas de la isla antes y después de la erupción

Se han realizado simulaciones por ordenador de la explosión ocurrida en Thera que muestran que la erupción y el colapso posterior de la isla habría producido un tsunami con una velocidad de entre 300 y 400 kilómetros por hora. Lo que suponía que la ola habría llegado al Egipto de los faraones. Después de la gran explosión, la actividad magmática y sísmica se prolongó varias décadas, dejando la isla completamente deshabitada durante algunos siglos.

La Thira en la actualidad

Thira en la actualidad

Los frescos que nos han legado

En las Cícladas se creó una cultura propia, muy característica, cuyas manifestaciones artísticas han influido en el arte contemporáneo. Se generó una gran preocupación  por las proporciones del cuerpo humano, con escenas de gran armonía que no tienen parangón en otras culturas de la época, como la del pescador que se puede observar aquí.

El pescador

El pescador

Actualmente todavía no conocemos de dónde procedían estos artistas, ya que no hay acuerdo entre los autores sobre si los pobladores de Thera eran indígenas de las Cícladas o provenían de Creta. Sin embargo, sí sabemos que la isla evolucionó mucho hasta convertirse en un importante centro, muy influenciado por la estética cretense. En los frescos que se salvaron de la explosión del volcán pueden verse imágenes de flotas de embarcaciones que llegaban a puerto. Aquí recogemos algunas vistas del denominado “friso de los barcos” (que data del año 1600 a.C. aproximadamente).

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Parte del friso en el que aparece una flota de embarcaciones

Parece que en las embarcaciones iban guerreros vestidos al estilo preferido en el territorio continental griego. Todo ello ha hecho pensar que esta isla se había convertido en un puente entre la civilización cretense, muy desarrollada en esos momentos, y la naciente cultura de los griegos micénicos, según Casson.

Barcos minoicos

Detalle que representa las embarcaciones del momento

Centrándonos en la parte naval de los frescos, es importante reseñar que se pueden apreciar dos sistemas de boga:

- Uno con pagayas (remos usados por africanos, egipcios y filipinos), como los de las canoas o piraguas, con palas muy grandes y remos cortos que se cogían con las dos manos, sin apoyar en la borda.

- Otros con remos clásicos, con escálamos apoyados en la borda, manejados por remeros sentados.

Los frescos muestran imágenes de una civilización dinámica, con un refinado gusto artístico, cuya visión del mundo marítimo queda reflejada en las obras que han sobrevivido a la tremenda erupción volcánica, y que hoy nos permiten deleitarnos con su extraordinario legado pictórico.

El río, una parte del friso de los barcos

El río, una parte del friso de los barcos

Más información

- Akrotiri hoy
Tesis doctoral sobre la erupción volcánica
Video del Museo de Prehistoria de Santorini
Web oficial Akrotiri

Sobre los frescos: Gardiner, R. (ed.). The age of the galley. Mediterranean Oared Vessels since Pre-Classical Times. London: Conway Maritime Press, 1995. En concreto, el artículo: “Paddled and Oared Ships Before the Iron Age”.

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El Mar Mediterráneo, ese inmenso lago que muchos pueblos han considerado suyo a lo largo de la Historia, ha recibido cientos de nombres, precisamente por esa pertenencia múltiple. Muchos de ellos no han llegado hasta nosotros, pero algunos sí que todavía se pueden leer en las piedras, en los papiros, en los manuscritos, en los impresos y en otras manifestaciones patrimoniales que forman nuestro pasado común.

El Mar Mediterráneo en la actualidad

El Mar Mediterráneo en la actualidad

Ayudados por las imágenes que tenemos de este mar cerrado, vamos a repasar algunas de las denominaciones, siguiendo el orden cronológico.

- El Mar Mediterráneo fue el “Gran Verde” de los egipcios, también llamado “gran mar” o “gran circuito“.

escritura egipcia

Un ejemplo de la escritura jeroglífica egipcia, con la que el ser humano empezó a grabar datos, ideas y pensamientos

- Era también el “Gran Mar” (Yam Gadol) de los judíos, los herederos del pueblo que definió las rutas del comercio marítimo: los enigmáticos y sabios fenicios.

- Fue el “Mar Blanco” (Akdeniz) o “Mar Occidental” de los antiguos turcos (blanco hace alusión a su localización al oeste, no al color)

Biblioteca de Éfeso

Biblioteca de Celso, en Éfeso (Turquía), uno de los grandes centros del saber antiguo

- El culto y refinado pueblo griego de la Antigüedad Clásica lo llamaba “Mesogeios Thalassa”(Μεσόγειος Θάλασσα), Mar entre tierras.

El delfín de Thira

El delfín de Thira (Santorini), una muestra más de la indudable inclinación marítima de las primeras civilizaciones del Egeo

Entre los sabios inmortales algunos se atrevieron a dibujar su contorno, como Homero, Hecateo, Anaximandro o Eratóstenes. Aunque no nos han llegado los mapas originales, sí que se han hecho aproximaciones a lo que en aquella época se podían considerar sus límites.

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Aproximación a las versiones cartográficas de Homero y Hecateo (Fuente)

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Un dibujo de lo que pudo ser el mapa de Anaximandro

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Mapa de Eratóstenes (reproducción del S. XIX)

- El Mare Nostrum de los romanos fue también “Mar Medi Terraneum”, cuyo significado, heredado del griego, es “mar en medio de las tierras”; que ocasionalmente se llamó “Mare Internum“.

orbis terratrum de Agripa

Orbis terratum de Agripa

- En la Biblia se le denomina el “Gran Mar”, o simplemente “el Mar”. Hay veces que es llamado el “Mar Occidental”, por su ubicación en la costa oeste de la Tierra Santa. También fue el “Mar de los filisteos“, a partir de la ocupación de aquéllos.

Una ilustración que representa el arca de Noe. British Library.

Una ilustración que representa el arca de Noe. British Library

- En la literatura árabe antigua suele aparecer como el Mar romano o el Mar bizantino. Hoy los árabes lo llaman al-Baḥr al-Mutawāsiṭ (البحر المتواسط “mar intermedio”) o “Blanco mar intermedio”.

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El mapa de Al-Idrisi, el célebre cartógrafo hispanomusulman, en el que Europa aparece al sur y África al norte

- Fue también el Mittelmeer de los pueblos germánicos.

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Una carta del Mediterráneo levantada por el  cartógrafo alemán Blaeu en 1618

A ellos se añaden los más modernos de mar rodeado, mar amigo o mar fiel.

En el Atlante veneto de Coronelli, publicado en 1691, la parte oriental del Mediterráneo seguía denominándose Mare interno

En el Atlante veneto de Coronelli, publicado en 1691, la parte oriental del Mediterráneo seguía denominándose Mare internum

Muchos nombres para una misma realidad que se formó hace milenios ocupando parte del antiguo Océano de Tetis, y que hoy podemos compartir desde sus múltiples y variadas orillas. Por todo ello creemos que el Mediterráneo, el mar común, debería ser considerado Patrimonio de la Humanidad.

Más información

ABULAFIA, D. El Gran Mar. Barcelona: ed. Crítica, 2013.

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Los magníficos y únicos manuscritos medievales europeos siguen proporcionando sorpresas, y en este caso descubrir cómo se representaba el mar y su contexto nos permite sumergirnos en este mundo onírico e ingenuo, poblado de monstruos marinos.

Las embarcaciones y los animales marinos gigantescos suelen aparecer navegando a la par, o incluso mezclados, como en este manuscrito inglés del s. X, en el que podemos apreciar un barco cuyo mascarón de popa representa un impresionante dragón.

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Barco con forma de dragón. Manuscrito del siglo X. Northumbria (Gran Bretaña)

Los monstruos marinos, como se puede apreciar en las siguientes imágenes, suelen aparecer con forma de peces enormes, muchas veces “confundidos” con islas, como en este bestiario inglés de comienzos del siglo XIII, o en los dos siguientes, que son posteriores (s. XV).

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Monstruo marino (C van Duzer). British Library, Harley MS 4751, f. 69r.

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Bestiario (c. 1277), Fundación Paul Getty (Los Ángeles), ms. Ludwig xv 4 fol-94v

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Dos pescadores sobre un monstruo conocido como Aspidochelone. Fundación Getty, MS. Ludwig XV 3, fol. 89v

También encontramos seres con cabeza humana y cuerpo de pez, o criaturas marinas con las extremidades inferiores terrestres.

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Liber de natura rerum, de Thomas de Cantimpré (S. XIII). Biblioteca Municipal de Valenciennes. Ms. 320, fol. 117r.

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Biblia inglesa del siglo XIII. Alençon, Bibliothèque municipale, ms. 56, fol. 250r.

Haciendo uso de la imaginación, los artistas medievales otorgaban poder para navegar a algunos animales como las ratas, adentrándonos involuntariamente en el mundo de los cuentos infantiles.

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Pontificias de Guillaume Durand, Avignon, antes 1390. París, Bibliothèque Sainte-Geneviève, ms. 143, fol. 77v

O incluso se aventuraban a predecir el futuro dibujando cápsulas para introducirse en el agua, adelantando la imagen que siglos después tendrían los primeros sumergibles.

 detail-of-a-miniature-of-alexander-exploring-the-ocean-in-a glass barrel, accompanied by a cat and a cock; in this version of the story, his unfaithful wife tries to murder him by cutting the cord connecting him with the ship, and it is by killing the cat (not a dog) that he is able to rise to the surface; from Le livre et le vraye hystoire du bon roy Alixandre, France (Paris), c. 1420, Royal MS 20 B. xx, f. 77v. - See more at: http://britishlibrary.typepad.co.uk/digitisedmanuscripts/2013/01/#sthash.4XxSHTET.dpuf


Detalle de una miniatura del Libro de Alexandre, Francia (París), c. 1420, Royal MS 20 B. xx, f. 77v. Fuente

En definitiva, al indudable valor artístico y estético de estas obras se une otro más intangible, porque se convierten en la representación de la mentalidad de la sociedad medieval, reflejando sus temores y su forma de entender el universo marino, habitado por monstruos con forma de grandes peces. Pero es que a veces se adelantan siglos, y dibujan artefactos venideros, e incluso nos sugieren e ilustran temas para cuentos infantiles. Una maravilla de imágenes a las que les dedicaremos más espacio en entradas posteriores.

Más información

Culture. The Medieval Bestiary.

ELLIS, R. Monsters Of The Sea: The History, Natural History, and Mythology of the Oceans’ Most Fantastic Creatures. Knopf, 1994.

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Autor: Israel González Mercader, alumno del Máster en Historia y Patrimonio Naval

Síntesis. Una de las primeras rutas que se cartografiaron son las que rodean al Mare Nostrum. En esta representación se puede apreciar que el Mediterráneo no aparece como una barrera insalvable, sino que se ha integrado en las rutas terrestres. También destaca la forma abstracta de dibujar el territorio, que responde a la idea de representar las trayectos diarios que se recorrían en la Antigüedad.

La tabula de Peutinger

La “Tabla de Peutinger”, o Tabula Peutingeriana como es más conocida, es un itinerario ilustrado de las principales vías del Imperio romano. Lo más probable es que se realizara entre el 350 y el 359 d.C., pero hay cierta controversia al respecto. Abarca casi toda Europa, el norte de África y una parte importante de Asia.

La tabula peutingeriana completa

La tabula peutingeriana completa

Su nombre actual proviene de quién la publicó por primera vez en 1591, Konrad Peutinger, tras ser descubierta por el bibliotecario Conrad Celtes, probablemente en la magnífica Biblioteca Imperial de Maximiliano, y éste se la entregó a Peutinger, un comerciante. Sin embargo la copia más antigua que tenemos es del siglo XVIII, conservada en un pergamino de 12 hojas, de la que se perdió la primera, que era precisamente la que representaba Hispania. Mide más o menos 6 metros de largo y unos 34 centímetros de ancho. Actualmente se encuentra en la magnífica Biblioteca Nacional de Austria, depositada, no expuesta, por su alto grado de deterioro y su fragilidad.

Los segmentos en los que se divide la tabula para poder apreciar los detalles

Los segmentos en los que se divide la tabula para poder apreciar los detalles

La Tabula es itinerarium pictium, un género de carta que nació durante las campañas militares romanas ya en época republicana, y que generalmente se puede presentar en forma textual (scripta), lo que genera una especie de versión de los periplos pero en tierra (como es el caso del papiro de Andrómaco), o en forma gráfica (picta), como es el que nos ocupa. La Tabula tiene un largo recorrido histórico, o dicho de otra manera, es el fruto de modificaciones históricas superpuestas que se pueden atisbar en ella. Vemos todas las adaptaciones de un documento vivo, al que se le van sumando elementos, un documento que va desde la época Augustea, con su organización del cursus publicus (servicio de correos imperiales), su reorganización durante la dinastía de los Severos, las necesidades del mundo tardorromano del siglo IV, y las nuevas sinergias creadas con la estabilización política de la Europa del siglo VIII al XIII.

En cierta medida podemos ver aquí la continuidad entre el mundo de la Antigüedad Tardía y el Medievo, pues si bien las grandes vías y conexiones se perdieron en parte, si que quedó su memoria, y las rutas más cortas siguieron vivas, lo que dejaba el camino preparado para que todas ellas renacieran en los siguientes siglos, ya fuese para guerrear, comerciar o peregrinar. Además, su presentación en 12 secciones cosidas, para ser enrolladas y desplegadas, denota que no era algo para ser expuesto, sino un elemento para ser utilizado durante los viajes; es decir, el soporte delata su utilidad.

Mesopotamia

Una parte de Mesopotamia en la que se puede encontrar la milenaria ciudad de Babilonia

La representación del territorio

La Tabula da una información preciosa sobre la concepción abstracta del mundo que les rodeaba y su traslado a una representación gráfica, pero no debemos entender esto como un desconocimiento de las dimensiones reales del Mundo Romano, sino más bien como una intencionalidad clara y concreta, para un uso específico del documento. Si nos detenemos a observarlo, y entendemos por y para qué se realizó esta obra, nos damos cuenta que su misión no era la de ser un representación geográfica exacta, ni siquiera aproximada. Su misión era reflejar un recorrido, casi visto a pie de calzada, señalando la ciudad que seguía a la siguiente durante/en el trayecto por una de estas calzadas, de ahí su extraña morfología.

Segmento VI, que es la parte correspondiente al sur de Italia. En ella se puede apreciar la forma de representar la península itálica

Segmento VI, que es la parte correspondiente al sur de Italia. En ella se puede apreciar la forma de representar la península itálica (izquierda). También recoge las actuales Romania, Serbia, Montenegro, Macedonia, Bulgaria, Grecia, Libya, Mali y Niger

En principio no se puede afirmar que se trate de un documento militar, sino más bien civil, que pudiese servir a viajeros de distinto tipo, ya fuesen peregrinos, comerciantes, correos, o incluso la corte del emperador desplazándose de un centro a otro para ejercer y dejar sentir el poder imperial, solucionar problemas, o combatir rebeliones y conatos de invasión, estas últimas cuestiones relativamente frecuentes a mediados del siglo IV.

La ciudad de Constantinopla

La ciudad de Constantinopla

El mapa señala claramente los baños termales que se podían encontrar en los trayectos más importantes, muy necesarios por otra parte en la cotidianeidad romana, así como las tabernae, señalando algunas incluso con su nombre propio como es el caso de “La Hostería del Higo” o la “Taberna de Hércules”.

Las tres grandes ciudades

Otros detalles son el uso de colores para señalar distintos tipos de terreno, accidentes geográficos, las propias calzadas y el nombre de las ciudades. En esta cuestión se enmarcan las tres ciudades más destacadas en el mapa, todas ellas representadas por formas humanas, representando al emperador, vestido con la púrpura en Roma y Constantinopla, y sin ella en Antioquía. Ello denotan las distintas concepciones del poder imperial que iban implícitas en distintas zonas del Imperio, sin ser estas concepciones motivo de merma o distinción del poder unívoco del emperador, ya que en todas ellas se representa la lanza como símbolo de poder.

Roma, la ciudad imperial representada

Roma, la ciudad imperial representada

Todas estas ciudades, o dan al mar como es el caso de Constantinopla, o tienen una comunicación rápida e inmediata con él, como es el caso de Roma o Antioquía, y en ellas, desembocan varias rutas terrestres pero también marítimas, los casos de Roma y Constantinopla son bastante paradigmáticos, puede resultar más extraño o desconocido el de Antioquía, pero no podemos olvidar que era la puerta de entrada a Siria, Mesopotamia, la franja Sirio-Palestina y Egipto, así como uno de los 5 Patriarcados de la Iglesia de la época.

La ciudad Antioquía y la franja de Palestina

La ciudad Antioquía

El Mare Nostrum

Podemos apreciar lo estrechos que parecen el Mediterráneo (vid arriba el segmento VI) y sus mares menores como el Adriático o el Mar Negro, que en la representación apenas si es una línea más que separa Europa de África. Es más, se puede incluso afirmar que el Mediterráneo es una calzada más, y en cierta medida así fue en este tiempo. Pues desde que Pompeyo limpió el Mare Nostrum de piratas en el siglo I d.C., éstos no volvieron a ser un problema grave hasta la caída definitiva del Imperio romano en Occidente en el siglo V.

La representación de las vías marítimas

La representación de las vías marítimas aparece señalada en color azul

A pesar de los problemas políticos internos que el Imperio sufre en el siglo III y el proceso de reafirmación del poder imperial que se estaba llevando a cabo en la etapa de la que data la Tabula, el Mediterráneo siguió siendo un mar pacífico, en el que sólo el medio ambiente representaba un problema. De ahí que se pueda afirmar que en esta etapa, y estando las rutas comerciales perfectamente conocidas y establecidas, el Mediterráneo sea una calzada más. Incluso se sabe que era la mejor opción y la más utilizada para el gran transporte interprovincial, pues era más barato y seguro transportar materias por mar que por las calzadas.

Territorio de las actuales Afganistán y Pakistán

Territorio de las actuales Afganistán y Pakistán

Además, el progresivo avance y dominio del Imperio hicieron que Roma fuera el centro del mundo, pero que poco a poco las rutas se diversificaran y que no todas fuesen a Roma, sino que se creara una red de vías marítimas por todo el Mediterráneo para unir zonas más secundarias del Imperio sin pasar por Roma. Esto no hace más que acentuarse desde el establecimiento de Constantinopla, y el desplazamiento del poder imperial fuera de Roma durante este siglo IV.

Cómo consultar la tabula

Este itinerario, que aparece dividido en segmentos, se puede consultar en línea en Euroatlas, y también pueden buscarse en él algunas de las antiguas ciudades romanas en el índice alfabético de topónimos.

Los segmentos también se pueden subdividir en otros mas pequeños para poder apreciar los detalles “pinchando” con el ratón en las distintas zonas.

Del segmento anterior se extrae otra división, que contiene parte de Albania, y Corfú

Del segmento VI se extrae otra división, que contiene parte de Albania, Calabria y Corfú

Una vez alcanzado el nivel máximo de detalle, “pinchando” de nuevo sobre la superficie, ésta se cambiará a tonos blancos y negros, y aparecerán señaladas las ciudades mas importantes del recorrido.

Su correspondiente en bn, señalando las ciudades.

Su correspondiente en blanco y negro, señalando las ciudades.

Más información

Euroatlas

Peutinger Map

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